El concepto de vacuidad despertó en mí un profundo interés por su reflexión sobre la naturaleza de la realidad y nuestra propia existencia. Desde la filosofía de Nāgārjuna, la vacuidad plantea que nada existe de manera independiente: todo está condicionado por su relación con lo demás. Esta idea me llevó a cuestionar la separación entre nosotros y el mundo que percibimos, pues nuestra experiencia de la realidad está mediada por los mecanismos de percepción que la construyen.
Desde otra perspectiva, la física también cuestiona nuestra noción de materialidad al revelar que el contacto entre los cuerpos ocurre a través de interacciones subatómicas. Estas reflexiones convergen en una pregunta: ¿dónde termina lo que somos y comienza aquello que percibimos como externo?
A partir de estas ideas, comencé a realizar dibujos con cera de abeja, tinta y barro, entrelazándolos para explorar formalmente la interdependencia y la ausencia de límites absolutos entre las cosas y la pintura.
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The concept of emptiness sparked a deep interest in me because of its reflection on the nature of reality and our own existence. In Nāgārjuna’s philosophy, emptiness suggests that nothing exists independently; everything is conditioned by its relationship to everything else. This idea led me to question the separation between ourselves and the world we perceive, since our experience of reality is mediated by the perceptual mechanisms through which we construct it.
From another perspective, physics also challenges our understanding of materiality by revealing that contact between bodies occurs through subatomic interactions. These reflections converge in a question: Where does what we are end, and where does what we perceive as external begin?
Inspired by these ideas, I began creating drawings with beeswax, ink, and clay, intertwining them to formally explore interdependence and the absence of absolute boundaries between things and paintings.































